La iluminación es un elemento universal, interviene en todo aquello que tiene que ver con la comunicación de la comunidad sorda ya que se recurre especialmente a la percepción visual. Por ello, es fundamental aplicar unas condiciones adecuadas de iluminación que eviten deslumbramientos y reflejos, resalten puntos de interés e incidan en la señalización de información.
La intensidad luminosa (lux) dependerá de la actividad a desarrollar, de la ubicación ya sea interior (vestíbulos, escaleras, pasillos, aseso…) o exterior (fachadas, vías…) y de la necesidad de utilizar iluminación puntual o general.
Se pueden aplicar, por ejemplo, las recomendaciones de la C.I.E. (Comisión Internacional de I´Eclairage) o de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.